De Hormonas y Lunas

La solidaridad del sexo femenino siempre ha estado en tela de juicio, constantemente nos quejamos de la “fidelidad” que en este gremio femenino tenemos. Pero así como el poder está hecho para ser corrompido, las diferencias están hechas para unirnos. Hoy te escribo a ti, a mi inesperada y zodiacal amiga.

… Acabas de salir, la alfombra de mi estudio aún tiene húmedas tus lágrimas. Lo que comenzó como una cita jocosa, una simple necesidad del 7mo arte, una vulgar tarde de cine, se convirtió en uno de esos monólogos que sólo tu y yo sabemos compartir en “tablas”, y que sólo tu y yo sabemos personificar. Debo decirlo, la elección de la película fue tuya, pero La Elegida nos tumbó a ambas.

Nunca fui astrológica hasta que un ángel me subió de la mano a su cielo, desistí de aquella creencia por los vuelos tormentosos, y entonces llegaste tú en medio de un caos laboral a compartir el espacio y el humor que no tenías. Tú con tu signo cáncer, tú con tu cangrejito de excusas. Y sí, hoy debo aceptarlo, sólo tu y yo entendemos nuestras locuras de lunas, sólo tu y yo entonamos una historia con el drama de un teatro, cuando los únicos espectadores no somos más que nosotras, sólo tu y yo pecamos de intensas cuando los demás le temen a las lágrimas. Cáncer o no, la luna nos unió.

Llegaste cuando caí de aquel cielo, y te mantienes aquí en mi despedida recurrente. Estuve cuando comenzaste tu aventura, y me mantengo aquí cuando ya no compartimos secretos íntimos, sino íntimos sufrimientos. Gracias a ti hoy puedo seguir aquí.

Te preocupas por mi felicidad, y has logrado sacar esas sonrisas sinceras que no ocultan tristezas o apariencias. Te preocupas por mí, fuera de mi perfeccionismo, de mi metodología, de mi comprensión y preocupación multitudinaria.

Nos miramos, nos soportamos, nos cansamos mutuamente, pero sólo a nosotras se nos detiene el tiempo hablando de lo oculto en nuestras vidas, o vanalizando sobre la vida en sí misma. Nos reprochamos, nos comprendemos, nos salvamos.

Pudiera escribirte tanto que ya mejor termino. Sería injusto para mi Roma y mi familia no dejarles lugar en este primer post de sentimentalismo, y encima no dosificar las palabras.

El ángel cela, el ángel exije lo que no da; y por primera vez tengo el valor para continuar haciendo lo correcto y no dar pruebas sobre una verdad que es obvia. Al fin y al cabo hay verdades que explotan en la cara y aún así hay quienes se niegan a verlas.

No se si seré madrina de tu boda, no se si el tiempo nos erosione. Sólo se que hoy no te abandono, hoy te quiero, hoy te pido disculpas por defraudarte, hoy te digo que te entiendo, hoy te doy las gracias, hoy te prometo mi mañana.

Hemos compartido más verdes que maduras, pero todo fruto se endulza, así que tranquila, confío amiga en que la volatil sonrisa algún día la encontraremos más continua.

Te quiero mi vero.

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