Comunicación para la Democracia (la que nos queda)

Pudiera parecer diacrónico en este momento escribir sobre democracia y comunicación desde la teoría, y no desde la calle. Desde esas calles de Caracas donde ayer golpearon y agredieron a periodistas venezolanos (algunos en el ejercicio de su profesión, otros en el ejercicio de sus derechos ciudadanos).

No, no es diacronismo. Es un ejercicio contra la autodestrucción de valores, contra la asfixia de un gobierno que en momentos no deja otro camino que el de la irracionalidad.

En realidad es un mix, un mix de conocimientos, de encuentros pacíficos, de profesión y de ciudadanía, con vísceras, emoción y piel.

Hablar de comuniciación hoy, es un tanto difícil para quienes la ejercemos y la queremos sana, plural, comprometida y responsable. Sobre todo en un país donde día a día se ha venido socavando desde la política, y también profanando desde su seno. Pero especialmente delicado en un momento donde la arremetida legal en su contra le ha causado heridas profundas, llegando incluso a reflejarse en sangre de quienes viven por y para ella.

La semana empezó enérgica, llena de ideales y de encuentros esperanzadores, luego de una estocada que devino en el cierre de 34 emisoras radiales a nivel nacional. El centro de estudios de la comunicación de la UCAB, y la Escuela de Comunicación Social de la UCV unieron voluntades y convocaron al primer conversatorio de Comunicación para la Democracia.

Por primera vez en 10 años, comienzo a verle estructura y organización a la disidencia. De la queja masiva se está pasando a la crítica organizada, y lo mejor: se está trabajando en la reconstrucción.

De la reflexión a la reconstrucción

Uno de los sectores que se ha mostrado “activo” en los ùltimos 4 años es el académico, pero la discusión interna no pasaba de los pasillos y los medios. Internamente las casas de estudios, los gremios, la profesión, no discutía, no se repensaba. Lo máximo que ha hecho ha sido defenderse.

El lunes 11 de agosto mi ciudadanía respiró, mi profesión se sintió honesta. Comunicación para la Democracia reunió a 22 destacados pensadores y profesionales vinculados a la comunicación y su ejercicio. Detalles que hacen lo importante fueron cuidadosamente vigilados: interdisciplinariedad, pluralidad y profesionalismo.

Tuve el honor de contarme entre los presentes. Tuve la fortuna de escuchar, como en las presentaciones de cada uno surgió espontáneamente, y antes que el título de licenciado – doctor – blabla, una frase que me auguró una buena jornada: Fulana de tal ” colaboradora de mi país”.

Los temas fueron diversos, las catarsis fuera de distorsionar nos acercaron a la realidad, y la responsabilidad de esas 22 almas (80% femeninas) se hizo notar en cada comentario, en cada ponencia, en cada gesto de negación o afirmación.

Me encargué de twittear las ideas y comentarios que, a mi juicio, nutren la discusión y la realidad que hoy por hoy afrontamos. Lo que más satisfacción me causó, fue escuchar por primera vez los mea culpa de todos, como profesionales y ciudadanos. El reconocimiento es el primer paso para la sanación de un vicio.

Abordamos la necesidad de reconocer el conflicto para poder salir de él (Profa. Teresita Jiménez), con la salvedad de no caer en el juego de quienes sobrevaluan el mismo y lo convierten en polarización (Prof. Fernando Ruiz). Igualmente nos revisamos como profesionales, y entre Alonso Moleiro y Milagros Socorro, surgió una nueva visión del periodismo: la tecnología ha desplazado la noticia y la inmediatez a los medios digitales, la prensa en específico podría virar hacia el gran reportaje, la crónica, el periodismo de investigación.

Desde fuera, Mauro Cerbino, con ese ojo crítico pulcro de los vicios contextuales, y a su vez errático en ambiente, nos dejó una gran lección: la “desmediatización de los medios y la política”; una diferencia conceptual que nos da la verdadera problemática de la realidad, mediatización vs. mediación.

Rogelio Suárez, nos dejó una gran reflexión: el funcionamiento de las radios comunitarias, ya no tan alternativas; y la realidad de las emisoras radiales en el país (que no es sólo Caracas).

Un dìa provechoso que cierro con la reflexión de una veterana entre sollozos, Olga Dragmic: “Me siento sumamente orgullosa y satisfecha. Nunca asisto a reuniones de este tipo, pero me han honrado, ahora se que podemos salvar al gremio. Y que se repitan estos conversatorios, reconceptualicemos nuestra profesión, y asumamos nuestra responsabilidad con la seriedad y profesionalismo que hemos visto hoy”.

La conversación y reflexión a puertas cerradas también es necesaria, implica organización, crítica y consenso. Sólo así se logrará una representación fidedigna en la realidad pública. En nuestras manos está el uso redimensionado de la comunicación como una herramienta que potencia la actividad democrática.

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3 thoughts on “Comunicación para la Democracia (la que nos queda)

  1. ProMedio says:

    Paso a paso… ahora de la discusión interna, habrá que ir a la discusión en las comunidades, en los barrios, en las casas. “Evangelizar” es una palabra que se me viene a la mente.

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