Carta a una Foto

Es cierto, aquello del hombre proyecto es cierto. No se puede hacer de una persona un proyecto. Pero hoy entendí por qué después de tanto tiempo yo aún le guardo fé a mi proyecto, aunque esté en la gaveta de “olvidar con caracter de urgencia”.

Un momento tuyo inmortalizado, casi cotidiano, sin relevancia ante ti y ante los demás. Por eso es que amo la fotografía, porque su lente capta más que una imagen.Y ahí estás, con la segunda foto, entre tantas, que ha logrado llenarme de tu dulce yo.

No está tu cuerpo glorioso, ni tu pose viril. No hay derroche de paisajes ni sobreexposición de piel. No hay intención, y eso es lo mágico. Estás tú, sólo tú con las ventanas de tu alma.

Y lo entendí, entendí por qué mi proyecto es tan reunente a ser olvidado con urgencia. Desenterré de mi piel aquellos sentimientos puros que entre los dos nacieron y que después de tanto tiempo hemos enterrado debajode toneladas de daños, de heridas, de dudas.

Entendí por qué si nos hemos encargado de convertir este amor en relleno emocional, aún seguimos aquí, en el camino del otro. A veces contemplando la espalda del que decidió seguir adelante, a veces sintiendo la mirada del que queda atrás, otras veces apresurando el paso que con ternura quiere acompañarse de los otros pasos, otras parados a un lado viendo pasar. Pero al fin y al cabo, aquí, en el mismo camino, con las mismas piedras y el mismo incentivo, por qué no, el mismo amor.

Mi proyecto no fue imaginario, no fue mi complejo de edipo el que sobre-construyó tu ser para destinarnos al fracaso. Hoy supe que no estaba loca, que no fue una ilusión rosa. Hoy en blanco y negro todos tus contactos lo pueden ver: mi hombre perfecto, existe y lo probé. Le burlé los caminos al destino, y pagué por ello, pero lo tuve en mis brazos, lo besé, sentí el olor de su piel y cometí el oso de enamorarme de aquello que se supone inexistente.

Profundo en lo sencillo, de manos precisas, expresión intensa e inteligente, gestos viriles, canas sabias, mirada detallista, postura apoyada en una espalda perfecta, pecas,tatuaje; piel protectora, dedos cariñosos, cejas placenteras, cabello apacible e indomable a la vez; respiración pausada, barba discreta, mentón cuadrado y audaz; extraordinariamente diferente bajo la sombra de lo común; perfeccionista, desentendido, exquisito en lo humilde, entendido y misterioso…….. y la mirada, la mirada que al verla retratada me limpia el alma y me lleva a aquellos amaneceres, donde sin abrir los ojos reconocía el cielo y sentía a mi ángel de piel durazno aterciopelando los sueños de un futuro juntos.

Una reflex y tú. Mis frustraciones en una sola imagen. Con fortuna se que ese lente volverá a mis manos y se convertirá en mi pasatiempo de mujer exitosa y satisfecha. Por desgracia ese tú que yo se que existe y que conocí, no sale mucho de tu cuerpo, y por desamor creo que ya nuestro tiempo acabó.

PD: por lo poco que nos queda de privacidad la foto y su protagonista no serán publicadas en versión real.

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