La Libertad Soñada de la 2.0

Cureoseando en un blog de un twittero, me encontré con un post que se titula Temas que “no debes usar” en Twitter, me llamó la atención, porque sólo lo conozco por esa vía 2.0, y debo decir que es uno de los mejores y más interesantes en mi time line, pero además es de los que más goza y aprovecha de ese escudo libertario que brinda nuestra querida web. Por eso, me lancé a comentar su post; y más aún, a escribir al respecto de esa reflexión en mi propio espacio.

Carla Alvarenga Enero 25, 2010 en 10:18 pm

La dinámica comunicacional que ha impulsado la web 2.0 es la lógica digital. En medio de este paraguas teórico, lo más importante de rescatar es la autonomía y libertad que tiene el usuario, así como su protagonismo.
Las restricciones o normativas de uso en redes sociales y, herramientas donde los roles de usuario y diseñador se intercambian, se ha comprobado que en la práctica no funcionan. La red es lo que los usuarios quieren que sea, colocar restricciones es, para mí, algo poco productivo y mucho menos efectivo. Si no, revisemos el mismo caso de twitter, surgió como una red para actualizar status de vida, y se ha transformado en un canal informativo y denunciativo básico en sociedades donde el acceso a la información y al espacio público es bastante imperfecto.
Las recomendaciones sobre seguridad personal y privacidad, sí son aceptadas a nivel mundial, y por los mismos usuarios (aunque no le presten mucha atención), sobre todo porque buscan el resguardo de la vida real. Sin embargo, creo que decirle a alguien qué puede “twitear” y que no, va en contra de la naturaleza de este fenómeno mundial.
Cada red ha ido estructurando su perfil según el modo de uso que han dado sus seguidores. La web 2.0 es una infinita agenda personal, donde según los intereses se van moldeando los contextos.
Más aún en twitter, donde la característica de “reciprocidad” no ha socavado las bases ni gustos de la mayoría de sus usuarios.
Libertad, sin caos. Cada quien define su status quo en el planeta 2.0.

Ese fue mi comentario, y esta mi reflexión posterior:

Si ya tenemos las suficientes restricciones en nuestras vidas: por nuestras mentes, estabilidad, compromisos… políticas y colectivas… ni hablar de los que padecemos (como en Venezuela) de atropellos y represiones por defender o actuar con libertad… o en casos extremos como Cuba, China e Irán, donde ni siquiera el acceso a internet es libre (convirtiéndose en las pequeñas jaulas de las que pocos burlan sus barrotes, en el planeta 2.0)… ¿Para qué colocar más?
La intimidad que brinda un medio escrito, para quien lo escribe, le permite un proceso cognitivo liberador. Twitter, es eso. Pero también es el grito íntimo que sigilosamente se le escapa a realidades aberrantes, y que encuentra “oídos”, apoyo y difusión en su naturaleza excesivamente pública. Si no, pregúntenselo a los protestantes de Irán.
La libertad infinita de la 2.0 (para quienes la tenemos), es un verdadero océano de terapia social, individual y sobre todo, motor constructivo de la vida real, una realidad que es todo, menos homogénea.
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