Esperanza País

Por un amanecer rojizo y de rocío en el llano
con su olor a trabajo arduo y hospitalidad devota
por el ímpetu de un Tepuy que se baña en el Churún Merú
bautizando de leyenda y magia el mestizaje en su luz y sombra.
Por la calidez del páramo y su pisca andina resucitadora,
por  la pasividad del mar y el acelerado acento oriental
con una empanada de desayuno y un salitre con nombre de Virgen.
Por la frescura del zuliano en un ingenio divino
acompañado de orgullo desde el Lago hasta el Delta olvidado
que a veces recibe nubes con tesoros de un crepúsculo barquisimetano
alimentando flores de sol y animales de luna.
Por un Ávila que oxigena el alma ciudadana
con una permisiva antiburocracia y una sonrisa apretujada
dejando colorear el cielo con alas de guacamayas
que hacen cola para un vuelo libre desde ciudad universitaria
hasta montañas prestadas que miran amanecer y anochecer de Caracas.
Por la partida de dominó que ganó un adeco y un copeyano como equipo
esperando los resultados de un dedo manchado en patria y democracia
y el abrazo entre un masista y un marxista por un curul que no ganaron.
Por la pasión postadolescente que sin identidad espera vencer las sombras
bajo las nubes de Calder, en asientos de terciopelo gastado en historia
convencidos de un futuro incierto y una referencia ajena
del mapa con límites geográficos sin divisiones con gríngolas de colores.
Por mis hijas que no han nacido
por los tuyos que están creciendo
por los suyos que huyeron
por aquellos que dejaron esta vida luchando por un día a día
por los que hacen el futuro de todos, perseguidos o tras las rejas.
Por eso y por la Venezuela que no cabe en letras
con mi carta astral de éxito extranjero
y mi cangrejo nacido en año de compromiso patriótico
yo lavo mi guayabo moral preparando mi esperanza para algo grande
hacer país, el país que conocí, el país que me contaron
el país que soñamos.

Hace tiempo que las festividades no son fiesta en Venezuela. Hace días que a la esperanza de inicio de año le dan una patada en el estómago, 2011 no ha sido diferente. Por eso y por más le escribo a mi esperanza, pues hoy más que nunca mi país necesita de su valor y acción ¿se unen?
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