Lo primero que tenemos que invertir: tiempo

Emprender siempre va a tener un costo, pero lejos de lo que muchos piensan, la primera inversión de un proyecto no es en metálico, es el valor de nuestro tiempo.

Siempre digo que no conozco a nadie sin ideas de emprendimiento, sólo conozco mucha gente que no ha encontrado el valor de perseguir sus sueños.

La mayoría de los argumentos para NO desarrollar un emprendimiento giran alrededor de “no tengo dinero”. Se nos ha olvidado tanto el valor propio que sólo creemos que se puede invertir dinero.

Existen de hecho dos tipos de capital reconocidos en el mundo de las finanzas: capital humano y capital financiero. Los conocimientos, la capacidad y el tiempo son también una inversión, pero pocos lo valoran.

El modelo económico está cambiando significativamente, cosas de astros o no, los proyectos personales, el tiempo y el conocimiento se están impulsando cada vez más, apalancados en el motor de la industria comunicacional y la posibilidades de producción a distancia. Últimamente he visto esta frase mucho: “No cobro por mi trabajo, cobro por lo que sé”.

El espíritu emprendedor anda por ahí, la energía y el mercado están disponibles, pero hace falta que tomemos en cuenta los recursos reales que tenemos, trabajar en las posibilidades y, lo más importante, hacerlo.

Nací, crecí y vivo -mayormente- en un país donde el valor del tiempo está diluido entre el tráfico y la idiosincracia de la impuntualidad. Pocas personas tienen noción de lo que vale su hora hombre. Pero aún así, se los explico de otra forma: los proyectos son como las relaciones la atención es lo primero que necesitan para crecer.

Así que antes de ponerle peros a tu proyecto hazle un buen espacio en tu agenda. Sí, para emprender necesitas la idea, pero sobre todo la voluntad. Empieza por invertir lo más valioso de ti, tú.

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