Quítale poder al to do list

Pasé casi un año sin escribir. Tengo más de dos sin dar clases. He pagado tres veces la inscripción ilimitada del Yoga. En un año solo pude ir a un Kainapi. En los últimos 3 años no he alcanzado a leer todos los libros que siguen envueltos en su plástico, vigilantes al pie de mi cama. Hoy cumplí dos años de haber estado en mi ultimo retiro espiritual. Cada vez voy menos al spa. Tengo una colección de derrotas ante la diferencia horaria de mis amigas que están regadas en el mundo. Pero sigo viva.

Desde pequeña he tenido un sentido optimizador del tiempo que me ha servido para hacer mucho más de lo que mi edad biológica permitiría. Y eso estuvo bien pero es importante saber que lo que hagamos nos define más no nos determina.

Para muchas esa lista de to do’s es una colección de excusas, pero para otras es una fuente cruenta de auto castigo y porque llevo casi tres años con el querido Saturno pasando por el ascendente y ahora haciendo su retorno puedo decirles WAIT!

Antes de entrar en la autoflagelación culposa de lo que no hemos hecho revisa qué estás haciendo, qué circunstancias se han “interpuesto” en tus metas o intenciones. Vale, sí, siempre podemos encontrar nuestras fugas y desenfoque pero puede que te encuentres con algo superior, puede que ese to do no se corresponda con tu proceso actual, no sea lo que necesitas en este momento. Y cuando es así baby we have to realese!

La vida es como un to do list, puedes hacer uno súper lindo y ordenado y al terminarlo aparecerá algo que te hará cambiar de prioridades. Aprender a diferenciar los procesos de las excusas es vital para no desperdiciar nuestro tiempo –básicamente-, y para eso sólo debemos ser profundamente honestas con nosotras mismas.

Los procesos tienen su propia vida, su propio reloj, su propio espacio, son tercos y territoriales, con o sin nuestra colaboración nos van a cercar hasta prestarles atención. ¡Claro! Es lo que tenemos que resolver para continuar sin tanto peso.

Creo a las mujeres que decidimos llevar una vida activa y de evolución debemos, generalmente, trabajar la paciencia. La #culturaquicky nos cuenta historias felices en 1 hora, pero eso sucede en años. El to do list parece limitado pero contempla tareas, no la vida.

Este año sin escribir tuve un año duro. Mi vida cambió. Durante ese tiempo el universo me mostró que no tenemos un contrato de arrendamiento con la vida y que si el plan no se da: está bien. Que soltar no significa rendirse ni dejar de intentarlo, sólo significa que no habrá más frustración porque te entregas al proceso.

Hoy, con mi amigo Saturno –que ya lleva 3 años conmigo y aún le queda 1 más- también comprendí que lo importante no son las tareas –ya que ellas sólo son formas-, lo importante son las intenciones. Cuando las tenemos claras el to do list deja de ser el rígido verdugo y comienza a convertirse en la ruta que el gps va ajustando para llegar a la meta.

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