Ser tu mujer

Para quien se pierde en compañías sin hacerlas suyas. Para quien se olvida lo que ES, por dejarse ser sólo compañía.

Mi cintura no es para presumirla, es para que la abraces cuando sientas que no puedes y te sostengas. Mi cintura es para que la rodees con tus manos y me dejas saber que puedes, y quieres.

Mis brazos no tienen buen ángulo, pero su belleza no es para verla, sino para sentirla cuando tengamos días sin vernos y nos apretemos con la firmeza de un “te extrañé”, “te tengo”. Mis brazos son para aferrarme a tu espalda erguida, o para alzarlos eufórica entre mi cabello porque estás dentro de mí.

Mi vientre no es plano, lo conservo suave para cuando estés cansado o enternecido. Así siempre tendrás una almohada en mi torso, donde sentirte tranquilo, donde sentirte comprendido. Mi vientre es para albergar mi feminidad y tu seducción. Mi vientre es para albergarte a ti.

Mi pecho es amplio y natural, para que escuches mis latidos, para que recorras mi corazón con tus manos y lo aprietes desde fuera. Mi pecho es la única parte de mi que nunca disimulará lo mucho que soy tuya.

Mis piernas no son medidas, son las compañeras incondicionales de tus pasos, las protectoras de tu camino, las puertas de nuestra historia. Mis piernas son el “te quiero” de las mañanas de domingo, las tardes lluviosas, las noches de lectura.

Mi rostro es el reflejo de ti, el verdadero. En mi rostro están mis ojos y la victoria de conocerte como nadie, en mis labios está tu libertad, en mi nariz está el olor de tus sueños y en mis oídos tus silencios. Mi rostro es la fachada de la discreción, esa que dejamos a un lado cuando me abres la puerta y los labios de par en par.

Mi cabello no es de peluquería. Mi cabello son las riendas de tu pasión, el refugio de tus manos cansadas, la cortina de fragancias que te endulzará la noche, el olor del amanecer. Mi cabello es la historia que me cuentas sin palabras, en el medio de un bar, en la ducha, en la cama.

Mi yo es tuyo.

Soy tuya y soy mia, no esperes nunca que sea sólo de ti, en ese momento dejaré de ser yo y seré tu carga, no tu mujer.

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