Para quien se pierde en compañías sin hacerlas suyas. Para quien se olvida lo que ES, por dejarse ser sólo compañía.
Mi cintura no es para presumirla, es para que la abraces cuando sientas que no puedes y te sostengas. Mi cintura es para que la rodees con tus manos y me dejas saber que puedes, y quieres.
Mis brazos no tienen buen ángulo, pero su belleza no es para verla, sino para sentirla cuando tengamos días sin vernos y nos apretemos con la firmeza de un “te extrañé”, “te tengo”. Mis brazos son para aferrarme a tu espalda erguida, o para alzarlos eufórica entre mi cabello porque estás dentro de mí.