¿Construímos Ciudadanía?

Mucho se habla de la construcción de ciudadanía, mucho hablamos en Venezuela de la reconstrucción. Con el prefijo o no, la tarea está clara ¿o no tanto?

Fuera de los tecnicismos, la construcción ciudadana la podemos traducir en el accionar de individuos pertenecientes a una sociedad con un fin en pro al colectivo o a su entorno, en dos platos, alguien que preocupado por su contexto social se OCUPA de hacer algo. Intervendrían un buen saco de factores, la evaluación de los valores, del marco referancial etc, pero lo importante del asunto es saber construirnos/reconstruirnos y encontré el mejor ejemplo …

¿esto no es lo que hacemos desde las redes? ¿agarrar el apoyo de quien lo ofrece, invitar a participar a interesados? esto es lo que hacemos y podemos hacer, y adivinen qué es: pluralidad.

Agarremos nuestros “legos” y construyamos país, el país que queremos y merecemos.

Esperanza País

Por un amanecer rojizo y de rocío en el llano
con su olor a trabajo arduo y hospitalidad devota
por el ímpetu de un Tepuy que se baña en el Churún Merú
bautizando de leyenda y magia el mestizaje en su luz y sombra.
Por la calidez del páramo y su pisca andina resucitadora,
por  la pasividad del mar y el acelerado acento oriental
con una empanada de desayuno y un salitre con nombre de Virgen.
Por la frescura del zuliano en un ingenio divino
acompañado de orgullo desde el Lago hasta el Delta olvidado
que a veces recibe nubes con tesoros de un crepúsculo barquisimetano
alimentando flores de sol y animales de luna.
Por un Ávila que oxigena el alma ciudadana
con una permisiva antiburocracia y una sonrisa apretujada
dejando colorear el cielo con alas de guacamayas
que hacen cola para un vuelo libre desde ciudad universitaria
hasta montañas prestadas que miran amanecer y anochecer de Caracas.
Por la partida de dominó que ganó un adeco y un copeyano como equipo
esperando los resultados de un dedo manchado en patria y democracia
y el abrazo entre un masista y un marxista por un curul que no ganaron.
Por la pasión postadolescente que sin identidad espera vencer las sombras
bajo las nubes de Calder, en asientos de terciopelo gastado en historia
convencidos de un futuro incierto y una referencia ajena
del mapa con límites geográficos sin divisiones con gríngolas de colores.
Por mis hijas que no han nacido
por los tuyos que están creciendo
por los suyos que huyeron
por aquellos que dejaron esta vida luchando por un día a día
por los que hacen el futuro de todos, perseguidos o tras las rejas.
Por eso y por la Venezuela que no cabe en letras
con mi carta astral de éxito extranjero
y mi cangrejo nacido en año de compromiso patriótico
yo lavo mi guayabo moral preparando mi esperanza para algo grande
hacer país, el país que conocí, el país que me contaron
el país que soñamos.

Hace tiempo que las festividades no son fiesta en Venezuela. Hace días que a la esperanza de inicio de año le dan una patada en el estómago, 2011 no ha sido diferente. Por eso y por más le escribo a mi esperanza, pues hoy más que nunca mi país necesita de su valor y acción ¿se unen?

Huelga (Gioconda Belli)

Quiero una huelga donde vayamos todos.
Una huelga de brazos, piernas, de cabellos,
una huelga naciendo en cada cuerpo.

Quiero una huelga
de obreros de palomas
de choferes de flores
de técnicos de niños
de médicos de mujeres.

Quiero una huelga grande,
que hasta el amor alcance.
Una huelga donde todo se detenga,
el reloj las fábricas
el plantel los colegios
el bus los hospitales
la carretera los puertos.

Una huelga de ojos, de manos y de besos.
Una huelga donde respirar no sea permitido,
una huelga donde nazca el silencio
para oír los pasos del tirano que se marcha.

PD de Carla Alvarenga: Para Venezuela quiero más que una huelga, quiero libertad, esa que sólo rescataremos cuando existamos más ciudadanos de alma y menos de sofaces.

Violencia contra la Mujer

-Hoy, 25 de noviembre, es el día internacional de la NO violencia contra la mujer
-¿Hoy? ¿solamente hoy? 
Eso es como el día del amor, el de la madre, el del padre… Si en realidad cada una de esas causas, y personajes, tuviera UN solo día en nuestras vidas, la vida fuera inóspita. 
Siempre habrá quien me diga  que es una fecha recordatoria, que el simbolismo, que la organización cognitiva… como digo en twitter #bullshit. Así como el dia del amor, la madre y el padre hay quienes se visten de gala y botan la casa por la ventana, pero pasan 364 en odio, desmadrados y despadrados; HOY hay más de una maltratador enviando mensajes concienciación, de apoyo a la “lucha”.  Los maltratadores y sus falsas morales, son lo menos importante (quizás).
Lo que más preocupa es la ilusión de movilización ciudadana que generan estos fulanos “día de…”
Muchos saben lo que pocos aceptan: la raíz de la violencia contra la mujer está en la sociedad.

¿íntimo o público?

Si no lo sabe, entérese, el factor más influyente en la propagación de la violencia contra la mujer es cultural. Sí, nosotros que nos creemos evolucionados, abiertos, modernos. No es que no hayamos avanzado, es que no ha sido suficiente.
Hace un par de meses realicé una investigación periodística sobre la violencia contra la mujer en Venezuela, por razones editoriales ni se ha publicado ni puedo divulgar datos, pero sì puedo, y me siento en el deber de, decirles que las cifras son impactantes, que las estadísticas internacionales reflejan atrosidades algo así como: 

“Por cada caso que se denuncia, nueve más quedan sin denunciarse”

Para muchos la violencia contra la mujer es una cuestión psicológica de la víctima y el victimario, es un problema de pareja, algo en lo que no se deben meter terceros. Si para algo debe servir el 25 de noviembre, si por algún lado podemos empezar, es por concienzar que la violencia contra la mujer es un delito (al menos en nuestro país, y en buena parte de occidente), y como todo delito, cualquier ciudadano está en el deber-derecho de denunciarlo. No es ser entrometidos, es ser mejores ciudadanos.
Hasta que las sociedades no comprendan que esto es un problema de salud pública(mental y física), y no actúen como colectivo, los esfuerzos seguirán quedando pequeños para el tamaño del problema. Problema que empieza por entender que la violencia contra la mujer no son sólo golpes (física), son insultos, humillaciones, descalificaciones (verbal/psicológica).

No juzgues. Educa.

¿Cultura? la cultura cambia, lo hemos hecho. Que no sea ese macro concepto lo que frene tu aporte a esta lucha. Deja de juzgar a la víctimas, son muchos los factores que influyen para que una mujer tolere maltrato. La violencia, y tolerarla, es un problema multifactorial. 

Quien dice “ella se lo busca”, “a ella le gusta”, ha tenido la fortuna de no ser maltratada y opina con indolencia. Juzgar a las víctimas es maltratarlas por segunda vez.

Esta es una lucha épica, una causa que debe ser apoyada desde el Estado, con políticas públicas, pero cuyo aporte más grande está en cada uno de nosotros: la educación. Educa. 
Desterremos aquello de “el hombre es así, pega tres gritos”, dejemos de un lado las críticas-bromas que discriminan y potencian la imagen de una mujer-objeto, de un ser inferior: “mujer tenía que ser”, “cuaima”, “culo”, “jeva”. El lenguaje crea realidades, y en este caso las mantiene.
La superioridad masculina, el servilismo femenino, la supresión de tus derechos… tres prácticas que deben desaparecer de la crianza humana. Colabora, educa, hoy y siempre.

La sabiduría de los "cliché"

Para muchos son “palabras sabias”, y desde el momento que las escuchan las hacen suyas sin cuestionarlas. De esa tanda se divide el partido, cuando en uno de los altibajos de la vida quien lance su sabiduría popular en un: “todo pasa por algo… y lo mejor es lo que pasa” revienten las náuseas por aquella frases. En ese momento -y otras tantas situaciones- el objeto de las palabras se pelea con el coloquio. Desde conformismo, hasta mediocridad, pasando por la falsedad, puede significar eso que ya de tanto usarse se le dice “cliché”.

Entonces, quienes podemos desligarnos de los productos pre-fabricados de la sociedad, lo hacemos. Y surgen frases maravillosas como “…y líbramos señor de todo cliché, amén”
Pero como en esta naturaleza de salmón que tengo, la corriente cambia sus direcciones, pasa algo sublime: la vida. Y en un momento de descuido, o de demasiadas atenciones, los planetas hacen de las suyas y bombardean tus planes y tus días. Cuando pasa la racha -que muchos llaman ley de murphy- pudiste haber hecho dos cosas: sobrevivir o aprender. 
Yo aprendí. Y entre los aprendizajes que tuve, hubo uno que me depiló una escama de mi naturaleza salmón -sí, “depiló”, porque quienes hacemos eso, sabemos que duele-: 

Las “palabras sabias”, no son mediocres, pero sí hay muchos mediocres que las usan.

Resultó que, pasada la ecatombe de mi vida, analizar la cadena de acontecimientos fue tan doloroso, como sencillo de explicar “todo, absolutamente todo, pasa por algo” y resulta que no es mentira, que si la cadena hubiera sido alterada por alguna decisión diferente, ese “algo bueno” -casi salvavidas- que se saca con pinzas de aquella época oscura, no hubiese sucedido, y la verdadera tragedia estuviera puesta en marcha. Así, que aunque cuando se está en pleno dolor, lo que provoca es vomitar la frasesita, no está fuera de la verdad “lo mejor es lo que pasa”.
Como ese “cliché” varios pude vivenciar, y recientemente me tocó la fibra emocional uno: “déjalo ir”. Cuando alguien te dice déjalo ir, no te provoca vomitar, sino darle una cachetada -con la mano que no tienes ocupada atando ese algo. “Dejar ir”, es una de las cosas que -al menos en nuestra cultura occidental, controladora y materialista- es de lo más difícil de hacer. Un amor, un hijo, una persona, una amistad.
La ventaja es que con los cliché, uno NUNCA tiene un sólo recuerdo. No fue la primera vez que me molesté, no fue la primera vez que me dolió, pero sí la primera en la que decidí meditar al respecto. “Dejar ir” lo malo ha sido necesario, dejar ir lo bueno ha sido doloroso, pero al final lo bueno lo disfruté, lo malo lo eliminé, y cuando algo-alguien merecía estar junto a mí, volvió sin ataduras, simplemente porque la naturaleza nos reencuentra.
El punto está en comprender que la mayoría de las personas que pronuncian estas palabras que llamamos cliché, nunca las han verificado realmente, simplemente se entregan al falso positivismo, escurren culpas o no se les ocurre más nada que decir. Otro tanto las  utiliza para consolar-agredir a otro, y no se da cuenta que a quién representa es a sí mismo -escudos.
Tenemos un ejercicio: revisar las situaciones y los clichés, hacer memoria de la cadena de nuestros acontecimientos. Háganlo, y estoy segura que encontrarán la sabiduría de la síntesis popular.
 
no es que ahora ame el lugar común, simplemente hago un llamado a no cerrarse, ni aferrarse a lo NO vivido


P.D: ser salmón no es llevar la contraria en uno u otro marco moral-ético-consuetudinario; es encontrar su corriente y sentirse libre en ella, a pesar de que quienes vivan a tu lado estén encarcelados.

"Somos Mayoría"

Venezuela, mi país y sus políticos des-políticos, sus servidores sin noción del servicio. 
A poco menos de un mes para la celebración de comicios electorales por los que se escogerán los diputados a la Asamblea Nacional, las campañas electorales están en su pleno “esplendor”, y debo escribir sobre ello.

Del brillo a la sombra, en una campaña electoral, sólo hay una cosa: alejarse de la realidad. Y eso es lo que ha venido pasando en nuestro país desde hace muchos años. Una sociedad donde la política se hace desde los polos opuestos y no desde la realidad. Ensimismados nuestros des-políticos en sus intereses, y aturdidos por sus propios discursos, la ingobernabilidad reina, el descontento se apila en médanos gigantes y no hay propuesta que canalice y represente algo tan complejo en su sencillez como es: nuestra realidad.

Hablar del oficialismo es, a estas alturas, escurrir culpas y ocultar bajo el personalismo mesiánico del Presidente de la República la crisis que carcome nuestro sistema de salud, de seguridad, de servicios básicos, la inflación, el desempleo, etc etc etc. No se escogen representantes de las comunidades, se escoge a Chávez, y haciendo gala de sus abusos evade las reglas y se lanza en una campaña electoral desigual con el dinero de todos los venezolanos, los que lo apoyan, los que lo ignoran, y los que le oponen.

Hablar de la oposición sigue siendo arar en pantano, iniciativas buenas que se mezclan con des-políticos negados al retiro, intereses personales y mezquinos que se enfrentan en el (siempre bien visto) pluralismo dónde la meta no está clara, y dónde el centro trata de equilibrar los radicalismos. Entendieron que la unidad es la vía, y se lanzaron una tarea titánica para escoger candidatos únicos, con errores, con estrategia, con malas y buenas jugadas (mi objetivo en esta oportunidad no es evaluar el trabajo organizativo y de decisión), la cosa es que llegó la campaña y no se hizo pre-campaña, la ausencia y el silencio fue el denominador común. Y cuando se abrió el espacio para hacer campaña nos salen con burdos falsos y un pírrico y desgastado “Somos Mayoría”.

1. ¿Cómo le gana un hurón a una guacharaca en un concurso de oratoria? La guacharaca aturdirá al jurado, pero los que se queden en la sala tendrán más de la guacharaca que del hurón.


2. “Somos Mayoría”, este slogan ha sido reciclado en absolutamente TODAS las campañas que se han competido en los mandatos de Hugo Chávez, que con o sin encuestas manipuladas, que con o sin fraude, se mantuvo invicto hasta hace 3años. Algo pasaba y no era la “mayoría” ¿no?. 

Comunicación Política, sí, esa cosita, esa disciplina por la que le pagan un dineral a “expertos” extranjeros o amigos de cervezas y partidos, porque a la oposición parece habérsele olvidado que existe, al menos eficiente y efectivamente. Prueba de su eficiencia y efectividad son algunos de los políticos de oposición que logran combinar política con (buena) comunicación y se posicionan, incluso ganan, espacios en la sociedad (Henrique Capriles, Leopoldo Lopez, Carlos Ocariz, entre otros pocos).

Hay que dirigirse y mantener a tus seguidores, pero el objetivo principal es PERSUADIR a quienes no están contigo y ganarte su apoyo. ¡oh gran descubrimiento! sí señores, hay que hacer campaña para GANAR apoyo, no sólo para mantener contentos a quienes ya lo hacen (porque quieran o porque “no hay de otra”).


Se demostró que llamar a la abstención en las pasadas elecciones para la Asamblea Nacional es uno de los errores políticos de la “oposición-resistencia”, que más caro le ha salido al pueblo venezolano (a todos, porque la ley es para todos, menos para el gobierno, este). Entonces cuando llega la oportunidad de recuperar espacios ¿la decisión es hablarle a los que ya están con ustedes? ¡¡¡BRAVO!!! Con un descontento al que sólo le hace falta un poquito de centrismo y representación de la variopinta realidad, y que de capitalizarse lograría una efectiva mayoría en la AN, a esos entonces ¿no le hablan?… 

Me explico: los opositores, en su mayor parte, se creen el cuento de “somos mayoría” y del magnífico “fraude”. Habemos otros que estando en la oposición sabemos que por N cantidad de razones y a pesar de nuestra penosa situación país, no lo somos/fuimos. Y están ese otro tanto, que nunca le creyó a la oposición y que además no se cuenta fielmente entre sus filas porque considera que para ser oposición hay que tener un representante u organización política opositora con quien identificarse (y lamentablemente no hay mucho que ofrecer en estas filas). 

Ah bueno, a esa gente que ya no se come el cuento de que la responsabilidad de los miles de muertos a manos del hampa y la insalubridad no es del gobierno, sino de la IV República (la de hace 11 años), los que saben que las toneladas de alimentos podridos son parte de un gran guiso corrupto del gobierno, los que pasan más horas a la semana sin energía eléctrica y sin agua en un Estado que tiene 11 años “trabajando por el pueblo”, esos mismos que al salir de su casa no saben si llegarán sanos y completos, o si los que salen con él podrán volver…. esos, esos que le ven la risa a los altos personeros del gobierno mientras combaten con una bajísima calidad de vida… esos ¿quiénes son esos? ESOS SÍ SON LA MAYORÍA, ¿por qué no les hablaron a ellos? ¿por qué con o sin los años de experiencia, con o sin la “raya” del pasado infructuoso no se dirigieron a ellos? 

Apelar al sentido común ya no es una opción, y 11 años después deberían saberlo. Se hizo fácil, como siempre, dirigirse a los “patria o muerte”, pero los que quieren cambio también le temen a la novedad, y si no se las presentas, si eres un hurón ante ellos y una guacharaca ante los tuyos ¿a quién apoyarán?

Matrimonio: Hasta que… tenga que durar

Las relaciones personales (en general) no se pueden basar en una lógica de compra-venta, primero porque la lógica comercial está absuelta de vínculo sentimental (y si no sientes nada ¿para qué vas a establecer una relación sentimental?), segundo porque la imposición de lo concreto (me das tanto por tanto, y yo tengo tanto y tú tanto) le resta a lo importante: sentir, al fin y al cabo eso son, relaciones sentimentales. Es como si conoces a alguien que te cae bien y le dices: vamos a ser amigos sólo por 3 meses ¿es lógico entonces? ¿por qué sí lo es en un contexto de relación de pareja?

Yo estoy convencida que, si la gente pasara la mitad del tiempo que usa pensando en lo que pierde o gana con un compromiso en una relación sentimental e íntima, en no-pensar y dejar fluir las cosas, no habría tanta desdicha, ni tanto aparataje alrededor de una etiqueta que se le dió a un tipo de relación sentimental: matrimonio. ¿Por qué verlo como una compra-venta? ¿para tener la “tranquilidad” de que acabará, o de que podrás estar con otr@s? ¿si quieres que algo acabe para qué lo empiezas? ¿si quieres estar con otr@s, para qué pedirle a alguien, específicamente, que comparta su vida contigo (por el tiempo que sea)?…

Todo tiene un ciclo, y si hay formas de vida que se sustentan naturalmente sin agotarse ¿por qué decirle que no a un ciclo tan natural como la emoción y el sentimiento de una relación? así como ¿por qué etiquetar todo hasta el punto de forzar algo que no está en su naturaleza?

 

La gente no puede seguir por la vida pensando que no se puede amar con libertad, confundiendo la espontaneidad del compromiso con el caracter obligatorio de la responsabilidad.

Que una cosa lleva a la otra, sí, por su sano funcionamiento: a ti te dan un cuerpo que debes mantener, tu verás cuán responsable eres en mantenerlo. ¡Es la misma vaina! El destino te presenta alguien con quien sentir, con quien compartir, tu asumes tu compromiso sin necesidad de un papel o un tipo (que se supone representa tu deidad, porque son tan-tan que son sólo tipos), y de ahí, tú solit@ ves cómo lo mantienes. Lo sano no debe ser tortura, a quien no le guste bañarse después de los 7 años, tiene problemas, y ya eso es otra cosa.

¿Cuál es el problema de un matrimonio? ¿por qué no lo pueden ver como convivir y compartir lo más posible con la persona a quien amas? si se acabó el ciclo natural de la relación pues qué se le hace, se acabó, pero una cosa es que el sistema muera naturalmente, y otra que por no aceptar su naturaleza tú lo mates. ¡Y lo peor! lo mates sin estar dentro, lo mates por cobardía, lo mates por miedo, lo mates por no ser libre.

Yo cada día me convenzo más de que la libertad se ejerce, sí, pero la verdadera se siente, se piensa y se cree antes de ejercerla. Si tienes que ejercerla para sentirla, no eres libre. Para mí, no es libre quien necesita tener, al menos el aval, de la poligamia/andria para sentirse libre de estar con otr@s.

También creo que todos los seres somos especiales, y el hecho de que tengamos que socializar y pasar por la aceptación e integración social, no quiere decir que todos hayamos nacido para cumplir con cada paso de la estructura social, “moralmente” aceptada. Pero ahí volvemos a la libertad, si eres verdaderamente libre los juicios no te harán caer en una conductada aceptada por otros, para que sólo cuando tú la transgredas la aceptes como tuya. Si eres libres dices “paso” y listo. 

Si fuéramos más valientes hacia la libertad honesta, encontráramos más apoyo y menos rechazo ante lo que sencillamente no va con nosotros y no queremos tomar.

Siendo libres tuviéramos un mundo más sano, no habrían padres/madres que no sirven para ello (lo siento, pero eso es como andar bicicleta, hay gente que nunca aprende, y si no aprende no lo van a meter en el Tour de Francia a que por su falta de destreza se caiga un poco de gente), o poetas trabajando en un banco, o una cuerda de relaciones “sentimentales” basadas en la carne.

Aceptémoslo, los verdaderos matrimonios, se casan mucho antes de dar un sí a equis acuerdo terrenal. Los verdaderos compromisos se asumen mucho antes de hacerlos públicos o expresivos. Los plazos los conocemos antes de imponerlos como contrato.

Ser y dejar ser. No hay que juzgar a quien decide compartir una vida con alguien, a quien además no imaginaría ausente, esa persona nació para eso y es libre de hacerlo. Tampoco hay que juzgar a quien tiene un sistema solitario, integrando nuevas piezas temporales y con especificidades. Cada quien tiene su camino, y debe seguirlo, si fuéramos fieles a nosotros, generaríamos menos daño a terceros.

“Los otros” importan, no nos caigamos a mentiras, vivimos en sociedad. El punto es ¿son “los otros” los que más importan?

Yo: yo sí me caso, mi boda será en un atardecer hermoso, en grama, quizás con vista al mar. Habrán flores, y velas; y sobre todo: lo que queramos los novios. Mi matrimonio será bendecido, por la deidad en la que creamos, pero sobre todo: por el compromiso espontáneo de nosotros dos. Yo sí, yo sí me complemento con su respiración como despertador, y durará hasta que… tenga que durar. Estará en mí y en mi complemento mantenernos sanos como pareja.

A mí, una nomenclatura no me etiquetará ni el corazón ni la libertad. Yo el matrimonio lo entiendo de una forma, y quien esté para compartirlo conmigo no me dirá “nos lanzamos al mar”, me dirá “haremos nuestra propia corriente”.

P.D: este post nace para dejar por escrito, parte de las ideas que divagan en medio de una conversación, cada vez que me meten en el tema del matrimonio. Además es una reflexión post-lectura de un artículo de Héctor Abad que me hizo llegar una amigo.

Caracas, Bolívar y Yo

Nací en Caracas, pero crecí en un pueblito a 20 minutos, sin tráfico, de la ciuad capital. Así, me crié con el frío, con amigos inocentes y sin carro hasta después de graduados. Caracas fue, por mucho tiempo, la del paseo, la de las compras sofisticadas, el CCCT los domingos con los globitos de helio y el helado de yogen frûz. Las aventuras eran patinar en los próceres sin caerse por la falta de mosaiquillos o los niñitos en bicicleta, que en su cortejo contemplaban atropellarte. El centro de caracas era el safari, una vez a la cuaresma, siempre peligroso, siempre con historias y libros debajo de los puentes.

Así fui creciendo. Así, cuando ya me había aprendido el libro gordo amarillo de “cátedra bolivariana” y era la subversiva de las letras en un bachillerato “en ciencias”, haciendo comparaciones entre los Monagas y #Esteban, así llegué a 5to año, con la responsabilidad sobre las hormonas, la identidad incipiente y la inocente utopía de los 16. Pero eso sí, con ese orgullo, o en el peor de los casos con el conocimiento bien machacado, con el que todos (al menos hasta mi generación) “conocimos” al Padre de la Patria, al Libertador.

Mi historia con Caracas es bastante parecida a la mía con Bolívar. Ambos me pertenecieron siempre por gentilicio, por tierra, por sangre, por la partida de nacimiento con sello y estampillas. Pero de ambos crecí distante, viviéndolos y descubriéndoles con mis gustos y disgustos, aunque siempre con admiración: la Capital, el Libertador.

Con los años, y por aquella maravilla que se llama universidad, el frío se quedó en Los Altos Mirandinos, y mi vida bajó hasta la Capital. Para ese momento, ya pasados los 2 años de la formación de la V República, Bolívar se estaba convirtiendo en una figura de chapas y graffitis, de discursos mal escritos y bien pronunciados, de redundancias y conflictos contradictorios.

Jardín interno del Museo de Bellas Artes, Caracas 25 de julio 2010
Redescubrí Caracas desde 2003, me enemisté con su caos, con el tráfico, con la delincuencia y los encuentros que tuve con ella. Me enamoré de Tierra de Nadie y la Síntesis de la Artes. Me resigné a ceder espacios a quienes practicaban la intolerancia, me ilusioné con el Museo de Bellas Artes y mis visitas cómplices de un amor casi-turista, soñé con el Ávila a cuestas, y me divertí con la noche de El León. Conocí tímidamente la Biblioteca Nacional, y fue entonces cuando en una visita hasta sus puertas me reencontré con Bolívar.  No pude entrar, y los que andaban conmigo en el “tour” del centro ya querían irse. Me fui con la reflexión: nunca te he visto en tu homenaje Libertador.

Así pasaron los años. Con la excusa de los seminarios de fotografía y mi reflex arcáica, me lanzaba mis safari al centro de Caracas, más seguido. Siempre me gustó, siempre le temí.

Intenté entrar al Panteón un par de veces, estuvo cerrado. Me quedaba con la vista panomárica desde la grada de granito negro que quema el trasero y te exige sacrificio si deseas disfrutar sentada de la vista.

Así, cuando luego de cruzar fronteras y pegarle gritos a la hostilidad que amarga mi Caracas, en una de esas relaciones enfermizas de amor y odio, culpé a mi amante “Ccs” de todos los males. Me divorcié, me comprometí con la bohemia Buenos Aires,  le fui infiel con la fresca y elegante Bogotá, y hasta tuve un affair con la catira oxigenada de acento cubano: Miami. Con Bolívar pasó igual, pero menos promiscua. No me divorcié, sólo me aburrí de su acoso de pacotilla, le creí a los “mete casquillo” y lo abandoné, lo eche al olvido.

Pero volví, volví madura y con unas cuantas clases de política, ciudadanía y desarrollo en la piel. Volví con el apellido de casada que no se borra: el gentilicio. Y bueno, es difícil porque sigue el caos, aumenta la delicuencia y los gobernantes inundan la ciudad en desidia y hostilidad, pero no es su culpa, eso ya lo entendí. Con Bolívar igual, me fastidia que lo fastidien con machaqueos e incongruencias, y aún lo tengo ahí, en el lado donde no se quiere mucho a la gente, pero lo reconozco, y lo tengo, mientras el tiempo me brinda el conocimiento para serle leal a los hechos.

En ese proceso ando, nos caemos a gritos de vez en cuando, los dos o los tres juntos, depende. Pero hoy ocurrió algo mágico. De esas cosas que uno no hace por sí sólo, pero que para algo existen complementos en la vida.

Hoy Caracas cumplió 443 años, ayer el Libertador también cumplió los suyos, pero como al pobre últimamente le tienen un circo montado los irrespetuosos del verbo y el espíritu, no lo felicité. Sin embargo sí quería reconocer Caracas, reencontrarme con sus calles y envolverme en plástico impermeable para que no me mojara la inseguridad y la hostilidad.

Así, llegué al Panteón Nacional con un complemento, “¡Verónica por Dios! ¡¿cómo es eso que le quieres decir a Bolívar que no todos estamos locos, que todavía queda gente decente y luchadora en este país?! la loca eres tú…” para luego reparar los juicios diciendo “¡Si ya lo exhumaron! quién sabe, capaz Bolívar ya ni está ahí… si es un espíritu háblale desde aquí, que ese está en todos lados”.

Así, por tercera o cuarta vez, me quemé el trasero en las gradas de granito negro, porque nuevamente las puertas de su panteón estaban cerradas. Aún cuando ésta vez, y estoy segura que por castigarme la lengua, le “hablé” desde fuera, y le dije: “Disculpa, tu estás como Caracas, tampoco es tu culpa”. Le tomé una foto y comtemplé la imagen congelada con una nostalgia extraña.
Panteón Nacional, Caracas 25 de julio de 2010
Me sentí satisfecha, feliz y hasta turista reconociendo lugares “cedidos” de mi Caracas, fue una sensación sabrosa. En eso apareció la magia de Verónica. A mí me dicen “no se puede” y yo vuelvo cuando se pueda o me busco la alternativa, a Verónica le dicen “no se puede” y ella dice “ay señor no sea malito, sabe que sí… bla bla yara yara”, y no es que lo dice y ya, cualquiera puede decirlo, pero a ella le creen y se identifican con su “pena”. El Panteón estaba cerrado, y por Verónica: entramos al Panteón.

Entré por la puerta de confianza, y tuve el privilegio de no compartirlo con nadie, bueno sí, lo compartí con la que iba a decirle que no todos estábamos locos. Ella casi se mete a hacerle cariños a Simón en la tumba, yo en cambio dudé en subir las escaleras, hasta que el muchacho que nos coló me dijo “tranquila, sube”.

Debo confesar que este reencuentro era necesario, y creo que todos los venezolanos deben experimentarlo (no hace falta tener el privilegio de una Verónica, vayan de Martes a Domingo de 10am a 3pm). Fue mágico, y quizás me llamen loca a mi también, pero es una vibra extraña. Es abrumador sentirse bajo el mismo techo de cuidadosos detalles, bajo el pincel de Tito Salas, los mármoles blancos y la custodia de Urdaneta, José María Vargas, Santiago Nariño, Joaquín Crespo y los hermanos Monagas, ahora también con la presencia femenina y “simbólica” de Manuelita Sáenz. Es algo así como “¡Epa! esto no lo describe el librito de cátedra bolivariana, esto tiene sensación de lucha, energía de superación”.

No, no exagero. No se si es por el momento histórico y el “ataja perros” que tenemos algunos con muchos de nuestros símbolos y hasta colores, pero de verdad, visitar al Libertador, y sentir, que a pesar de los intentos, su energía y espíritu libertario están intactos y sin tintas neo-políticas, es mágico. Tan mágico que es difìcil plasmar palabras con esa energìa.
Este fue el mejor regalo de cumpleaños para mi Caracas (aunque luego de eso la seguí disfrutando y recorriendo), y la más productiva reconciliación entre Bolívar y Yo.

P.D: este post fue escrito el 25 de julio de 2010, publicado en esta fecha por la demanda de algunos que se atreven a leerme… “me gustarìa leerte una historia bonita”

#GrasiaChiabeTQM

¿Cuánto hace falta para permitir que un país con un ingreso de 500.000 millones de dólares en 10 años, se encuentre actualmente en medio de cifras rojas en todos sus aspectos socioeconómicos? ¿Cómo es que con el gobierno “democrático” más largo de la historia de Venezuela, se esconden las cifras diarias de muertes violentas, secuestros y hasta salarios de sus altos comisionados; y que ese mismo gobierno tenga en su haber una larga lista de presos políticos, un canal de televisión y más de 34 radios cerradas, un sin fin de llamados de atención y alertas de organismos internacionales sobre la situación de derechos humanos y libertad de prensa? ¿Cómo se puede explicar que con los mayores ingresos de la historia, un gobierno que ha tenido más de una década para desarrollar sus planes de gobierno en completa y absoluta mayoría administrativa, tenga una inflación del 60 al 100%, desabastecimiento de productos básicos, crisis de los sistemas de salud y educación, inseguridad desbordada hasta el punto de colocarse entre los 20 países más violentos del mundo, teniendo la cuarta ciudad más peligrosa del planeta como capital?
En tres palabras: ineficacia, exclusión y cleptocracia.
La incapacidad de gerencia, la falta de visión y de acción, sumada a una negación de sectores diferentes a los empoderados, y cerrando con guinda: la complejización de procesos que amparados en la ceguera de la justicia, fueron el campo fértil para elevar el “mal haber” a exponenciales niveles de institucionalización y descaro. Conclusión, lo que no supieron hacer, no se lo dieron a quienes pudieron haber hecho mejor labor; y lo que pudieron hacer lo dejaron a la des-vigilancia de la corrupción. El resultado: un país a pedazos.
Por cifras (las palpables, las concretas, las arbitradas), la administración del Presidente Hugo Chávez no da para una evaluación positiva. Si hubo el dinero, el apoyo popular y el respaldo, que le brindó desde una nueva Constitución hasta un simpatizante (casi discípulo) en cada uno de los ministerios y entes claves, ¿cómo se justifica una gestión “democrática” de más de 10 años, con los saldos que hoy brinda?
Ya que el odio fortalece a quien lo provoca y envenena a quien lo siente ¿qué se le dice a quienes hoy no tienen casa porque el gobierno que menos construcciones habitacionales ha hecho en la historia venezolana es el de Chávez? #grasiachiabetqm ¿qué contestamos a los familiares desconsolados cuyos seres queridos se cuentan entre los 123.091 homicidios entre 1998 y lo que llevamos de 2010? #grasiachiabetqm ¿cuál pudiera ser la respuesta ante los habitantes del interior del país que carecen de un servicio estable de electricidad, ante los empresarios y trabajadores que ven limitada su producción por la crisis de energía eléctrica? #grasiachiabetqm ¿qué palabras se nos ocurren para darle aliento a quienes se enfrentan a una ciudad cuyo servicio de transporte es una verdadera prueba de supervivencia? #grasiachiabetqm ¿qué podemos decir cuándo la canasta básica de alimentos se calcula este mes en Bsf. 5.484,52, y el salario mínimo (para quienes al menos gozan de empleo) es de Bsf. 1.223,89? #grasiachiabetqm
Este post lo escribo, porque a los venezolanos, esos que tenemos por única bandera la tricolor, los que tratamos de hacer un mejor país sin militancia y con ciudadanía, tratamos de sacar cuentas positivas, tratamos de no envenenarnos haciéndole el favor a quienes en 10 años no han sabido gobernar, ni a los que tampoco han sabido capitalizar el descontento y promover un cambio que pare de una vez por todas con la fractura estructural del país… a esos venezolanos nos hace falta un hilo de cordura en esta locura de aguante.
#grasiachiabetqm es una etiqueta en twitter producto de la creación colectiva del equipo de @codigovenezuela, en especial de @esparzari y @capelaez, quienes con humor tomaron los modismos con los que muchos se dirigen al Presidente para crear una etiqueta que le impida, a Hugo, tercerizar sus responsabilidades en la realidad del país.
Estas líneas las escribo para darle razón y sentido argumentativo a lo que gritó mi alma el viernes 23 de julio a las 3:01am: Mi familia, bendecida y maravillosa, vivió en cuerpo y alma lo que han pasado miles de personas en esta patria. Uno de sus miembros, con miembrecitos incluidos, partió. Mi hermana, mujer de temple, emprendedora, joven, inteligente, madre de 2 hijos eligió alejarse de su apoyo, de su sangre, de su tierra, por un mejor futuro, por cosas sencillas que ya no tenemos: porque sus niños puedan andar bicicleta en la calle, por tener una empresa que la ley proteja y no amenace, por encontrar la leche medicada para su bebé, por salir a la calle sin su esposo y no generar una úlcera por pánico al robo, por estar en su apartamento sin ser secuestrada por delincuentes, porque la educación pública de sus niños esté garantizada y no politizada, porque conseguir citas médicas no sea proesa de 3 meses, por tener electricidad y agua potable en su casa, por tener acceso a una casa propia, porque solicitar algún documento en un ministerio no amerite gestor y más de 1.000 Bsf., en fin, por dormir tranquila, por salir a la calle con más probabilidades de llegar a casa viva, sana y con más (o con lo mismo) con lo que saliste.     
¿qué podía gritar mi alma, al ver cómo mi hermana metía su responsabilidad de madre y su vida en 2 maletas? ¿qué podía servirme de consuelo al saber que después de ese último beso, no vería 3 o 4 veces por semana a mis sobrinos, que me privaría de su crecimiento, de su inocencia, de su amor, de sus ocurrencias? ¿cómo calmaba el llanto de mi hermana mientras me decía “es muy duro salir de aquí, es la mesa que compartimos durante 32 años, son las cosas con las que me crié, son los abuelos que ya no verán siempre”? ¿qué podía decir yo cuando con lágrimas en los ojos le colocaba una pulsera a mi sobrinito mientras me decía “tía carla no me la voy a quitar nunca, te llevaré conmigo siempre”? ¿qué carajo podía sentir en ese preciso momento, en el que cerré la maleta de su carro y mi hermana sin palabras, corriendo como para ganarle la carrera al dolor, salía de la casa de su familia? La vi partir, esperé desconsoladamente en la calle hasta que de mi vista desapareció su carro. Lloré con la resignación de una relación a distancia…… ¿#grasiachiabetqm?
P.D: todos los links son de verificación a lo referido en el texto (lo de mayor especificidad), aunque mucho de lo mencionado no tenga cifras oficiales, los invito a revisarlos para ampliar información. Una vez más #grasiachiabetqm por nuestro desesperanzado acceso a la información.

Campo de Batalla… perdón: de futbol

Cada 4 años se da un evento casi cósmico. La teoría de la aldea global encuentra un representante innegable, las diferencias de género parecen opacarse y el sentido de pertenencia de 198 países se concentra en 32 ¿la ocasión? La copa mundial de futbol.

Sólo tengo en mi haber de recuerdos 5 mundiales de futbol, el resto los viví sin conciencia. Desde hace 18 años espero con ansias los años pares, los que vienen de 4 en 4, para tener excusas, para encontrar escapes, para conversar con extraños, para gritarle a la tv, para lucir mi lado masculino, para pagar un servicio con tal de estar rodeada de muchos, para emocionarme con muchos, para confiar en extraños, pero sobre todo: para sentirme ciudadana de un mundo dónde no hay leyes de migración, donde no hay buenos o malos gobernantes, donde la inflación no afecta los goles, y donde la única culpa se le carga a la FIFA, a los árbitros y a uno que otro jugador.

No se si es que estoy creciendo, o si es que cada día el ser humano es más caníbal que lobo. Pareciera, lamentablemente, que la humanidad sufre de una epidemia asquerosa, creada en los laboratorios de la ignorancia y el dominio primitivo de la política, cosechada en el resentemiento, y cuya vacuna es gratis pero cada vez más prohibida en nombre una “supervivencia” que nos está matando: amor.

Esta copa (2010), se disputa desde el 11 de junio, estamos a 27 y ya quiero que acabe ¿por qué? porque al menos en mí país esto se ha convertido en la extensión de una polarización que nos tiene secos desde hace casi una década, el mundial es una metástasis de este cáncer terminal que tiene la sociedad venezolana: intolerancia, ignorancia y violencia.

No soy fatalista, no había publicado el post porque llegué a pensarme casi casi hija de Horkheimer, pero hoy una amiga me llama a compartir el mismo sentimiento (y ya tengo más de 5 días haciendo encuesta pública al respecto).

Como lo dije en mi twitter: “soy fanática del futbol, no de las banderas”, tengo mis preferencias: heredadas y adquiridas, sin sangre, sin nacionalidad, algunas hasta sin sello de pasaporte, pero es que ¿de cuándo acá se necesita un motivo para preferir algo?

Ah! porque ese ahora es otro tema, hay que tener nacionalidad para poder tener un favorito, ya que nuestra selección no clasificó.

El tema de la nacionalidad, lo despacho rápido: somos ciudadanos del mundo, transculturalizados, críticos y con capacidad de decisión. Pocas oportunidades tenemos de ejercer el libre albedrío (y en nuestro país ya casi es un delito), ¿por qué satanizar los gustos y elecciones de la individualidad y la libertad? Que es que se vuelven locos y trancan la ciudad, lloran o revientan los tímpanos? ok, bájenle dos que ahí viene mi segundo punto a tratar: equilibrio. Que es que no apoyan a la selcción nacional de futbol? esto gracioso, hace 18 años, muchos ni sabían que teníamos selección, no tenemos historia de futbol, nos hemos dedicado al beisbol, y hoy por hoy podemos dar fe de inmensos avances en tema de apoyo y pertenencia a nuestra vinotinto, hay que seguirla sembrando, pero nunca se podrá cosechar sembrando obligatoriedad a algo que simplemente es sentido de pertenencia, y eso, valga la redundancia, pertenece a cada ser con cédula de identidad de esta república (las anteriores y las que vendrán).

El asesinato mayor, y motivo de este texto, han sido los innumerables mensajes, cadenas, tuits que se han publicado y que me han llegado en estos 16 días. El más penoso, uno que me enviaron cuando descalificaron a Italia de la copa. Me pareció de mal gusto, ridículo y extremadamente ignorante. Un mensaje ofensivo, sin argumento y además mal escrito. Quien lo escribió pretendía “dar clases” de historia de Venezuela, su historia claro está, negando las descendencias y los mismísimos hechos, mi opinión: que empiece por aprender. No reproduzco el mensaje, porque ya se me está haciendo largo el cuento, pero despreciaba absolutamente a la comunidad y cultura italiana (nada tenía que ver con el juego de futbol, más allá de la excusa para redactarlo).

Honestamente me parece absurdo y burdo que se impulsen esos mensajes intolerantes y humillantes. Quienes crean que por defender su país son patrióticos, que comiencen por revisar la diferencia entre patriotismo y nacionalismo, porque lo están confundiendo y reviviendo una de las etapas más oscuras de la historia humana. Pena ajena dan quienes enfocan su odio hacia un pueblo y una cultura que nutre al mundo, sin darse cuenta del daño que hacen, de lo desubicados que están y de lo obtusos que tienen la mente y el corazón.

Triste que empañen con un fanatismo trasnochado algo tan plural como el deporte. No es italia, es cualquier país, de hecho (lamentablemente) todos los países, no hay partido en el que no se ofenda a uno de los equipos, y peor aún, a una de las culturas que representa. Del “chiste” a la ofensa solo hay una boca y un corazón sucio.

Me pregunto ¿qué tan difícil puede resultar apoyar a tu favorito sin insultar a tu contrario? y es precisamente digiriendo esa pregunta dónde me dan náuseas… esa interrogante aplica a nuestro día a día, a nuestras políticas moribundas y literalmente podridas, a la polarización que nos enfermó y que obviamente nos está matando.

Mataron mi evento global, y lo peor, hay un montón de homicidas sueltos acabando con la esperanza de unión de muchos como yo. 

Hey tú! sí tú… el que le dice sucio, —ito a su equipo contrario: el futbol es para apoyar a quien tú escogiste, no para ir en contra de los demás, ni para insultar a quién no puedes gritarle en casa. Adivina por qué no puedes gritarle así a tu contrincante en casa? porque quien te quita la libertad tiene y tuvo la misma actitud que tienes tú ahora: intolerante y violento.